El golf no distingue entre razas, nacionalidades, edades, sexo o handicaps
El golf ha provocado muchas sensaciones y me ha traído muchas cosas en la vida; felicidad, tristeza, éxitos, derrotas, alegrías, adrenalina, aburrimiento, ansiedad, compromiso, sentimiento de equipo, frustración y victorias, pero lo que más le agradezco al golf es haberme puesto en el camino de gente tan maravillosa que hoy son mis amigas y amigos.
El golf no distingue entre razas, nacionalidades, edades, sexo o hándicap. Una de las cosas que más me gusta de este deporte es que me ha abierto puertas para conocer gente que probablemente no habría conocido jamás de no haber sido por el golf.
Creo que todos compartimos experiencias similares cuando se trata de amistades y relaciones que formamos en este mundo golfístico. Amigas mías, que no pertenecen a este submundo al que pertenecemos los amantes de este deporte, siempre me preguntan que como es posible que tenga amigas casadas y con hijas o hijos de mi edad o incluso mayores. Mi respuesta siempre es la misma, en el golf no importa la edad. Son tantas las cosas que compartimos, tantas las vueltas jugadas, los equipos de los cuales somos parte y las experiencias en las que nos acompañamos, que esas personas con las que jugamos pasan a ser parte de nuestras vidas mucho más allá del golf. Pasan a ser mucho más que integrantes del foursome del fin de semana o de la salida del campeonato, sino verdaderos amigos y amigas con las que compartimos nuestras vidas.
Por Dani














